La sospechosa alegría de Arturo Santana

Reportaje / Hilda Rosa Guerra Márquez

3 de junio 2019

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Foto: Maria Lucía Expósito (JYD)

Habana selfies, el segundo largometraje de ficción de Arturo Santana, ya tiene su primer corte de edición y su director está, según sus propias palabras, sospechosamente contento. En conferencia de prensa este viernes 31 de mayo, parte del staff conversó con el público sobre la experiencia en el rodaje y la trayectoria del filme en el cuarto de edición.

Arturo Santana, director de Habana Selfies, en conferencia de prensa. Foto: Carlos Miranda.
Arturo Santana, director de Habana Selfies, en conferencia de prensa. Foto: Carlos Miranda.

“Estoy feliz conmigo mismo, con el resultado, el equipo… La producción logró sostener mis intenciones. Fue complejo, porque casi siempre estas películas compuestas por diferentes historias son dirigidas por varios cineastas. En este caso me encargué de todas y a veces en un mismo día rodé escenas de tres cuentos distintos, lo que me obligaba a cambiar y al mismo tiempo concentrarme en cada uno”, comentó Santana.

Asimismo, el realizador señaló que quiso ser fiel a la ciudad y sus íconos, “sin posturas clichés ni ‘postaleras’. La Habana está desde un gran plano aéreo hasta una esquina oscura donde una pareja se besa”.

De su experiencia como directora de arte y vestuarista conversó Celia Ledón, a quien Santana le propuso ambas responsabilidades.

“Aparentemente es un filme sencillo, pero incluye seis historias con locaciones, ambientaciones y personajes diversos. Implicó, entonces, muchos retos y en especial el apoyo del equipo de producción”, confesó la diseñadora.

“Independientemente de que los relatos sean distintos ―explicó―, hay una línea estilística a lo largo del filme. Ayudó mucho en ello la reiteración de motivos, como la lluvia, la Habana nocturna, las luces, los corazones…, una serie de elementos estéticos y psicológicos que permiten que la película mantenga una estética, aunque cada cuento tenga su propia atmósfera”.

Aproximadamente una hora y media tiene Habana selfies y su primer corte de edición cumple con todas las exigencias del guion. Para el encargado del montaje, Daniel Diez, lo más difícil de esta primera etapa de trabajo era cómo regresar al cuento que funge como columna vertebral narrativa, mientras los otros cinco entran y salen, “aunque Santana ya lo tenía pensado”, acotó Diez. “El orden de los cuentos que van apareciendo en la trama también nos trajo debate, o sea, cuál debía ir primero y cuál después; pero también estaba muy bien planteado desde el guion”, agregó.

Al encuentro con la prensa asistió Germán Velazco, quien lleva sobre sus hombros la importante tarea de componer la música para la película.

“Ya están compuestas las ¾ partes, y aunque al inicio Santana y yo tuvimos algunos desacuerdos, porque mi primera propuesta no fue de su agrado, ahora está muy satisfecho y eso es lo más importante”, reveló Velazco, quien convirtió al cineasta en compositor sin que este lo supiera.

“Escribí un texto para los actores y Germán lo musicalizó sin yo saberlo ―explicó el director―. Este tema atraviesa toda la película, tiene varios géneros musicales, la gente lo canta, lo silba, lo escucha… Es una canción de amor a La Habana”.

De la segunda etapa del proceso de posproducción también forma parte Víctor López, que pondrá los efectos especiales al largo.

“El primer reto es el cronograma, pues queremos hacer la presentación especial del filme en noviembre, por el aniversario 500 de la ciudad, aunque hicimos un trabajo de mesa previo que nos dejó todos los puntos muy claros”.

Según López, quien ya había trabajado con Santana en Bailando con Margot, esta vez “los efectos apoyan las historias, son invisibles. El objetivo es que pasen inadvertidos ante la vista del público y para ello deben estar perfectamente imbricados con la fotografía”.

El cartel del filme, diseñado por Gabriel Lara, fue otro de los puntos de interés de la prensa. De acuerdo con el director, el propósito es mostrar los íconos de La Habana y las historias de la película. “Utilizamos un poco los colores que pensamos para la fotografía. Nos costó trabajo hacerlo, pero creo que es un cartel divertido y osado”, apuntó.

Aunque aún queda por definir con la dirección de Relaciones Internacional del ICAIC, productora del filme, la estrategia de distribución, ―según declaraciones del director de producción, Carlos de la Huerta―, se prevé la mencionada presentación especial en noviembre por el aniversario de la ciudad y la posibilidad de competir en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

Sin embargo, uno de los grandes anhelos de Santana es el apoyo de los medios. “El cine cubano de hoy necesita el espaldarazo de la prensa y la crítica. Con nuestros defectos y virtudes, hablemos de lo que hacemos ahora. Digamos que existimos, para llamar la atención y continuar haciendo películas”.